TIEMPO DE ELECCIONES

20 May

No es la primera vez que me atrevo, oso, escribir algo en época electoral para comentar curiosidades de los candidatos sin inclinarme lo más mínimo por ninguno de ellos. ¿Por qué?

Analicemos en trilogía lo que vamos a hacer.

Primero.- Elegir a unas personas que ni conocemos en su mayoría, recomendados por otros a los que conocemos como si los pariéramos por lo que los hemos aguantado, sufrido y padecido.

Segundo.- Ahora, encomendarles el Gobierno de un Ayuntamiento o Comunidad Autónoma excepto Euskalarria, Catalunya, Galicia y Andalucía porque sin causa ni razón así lo ha querido los mandamases de Madrid.

Tercero.- Fijándonos que los partidos aparte candidaturas locales están hablando de programas electorales de una elecciones generales que vendrán en el próximo otoño. Todos abonan la patatita.

Así las cosas, ¿qué significa elección?

Palabra procedente del latín, esa lengua que no se estudia en España porque al parecer para los sesudos políticos que quizá confunden elección con erección que es un objetivo vital, no interesa ni a nuestra cultura ni a nuestra civilización. Non fecit mele ad ore asinum.

Elección es acción de elegir y particularmente acción de elegir a alguien para un cargo.

Los partidos políticos gastan nuestro dinero en contarnos sus habilidades, prometernos sueños no sé si puramente oníricos o fantasiosos y para ello nos dicen que votemos a la vista de, en mi caso, 27 ediles y 120 aspirantes a la Comunidad de Madrid.

Cuando un presunto votante recibe una lista de 27 personas para acceder a un puesto de concejal o 120 aspirantes a integrar un Parlamento autonómico de todos los cuales, con suerte, ha oído hablar del que encabeza la lista tiene por fuerza que preguntarse: ¿Quién será toda esta tropa?; ¿Sabrán leer y escribir o como dicen de ese futbolista del Real Madrid que con 27 años se “licenció” en EGB? ¿Tendrán la menos idea de lo que es la función pública, la democracia, la libertad o lo que es más grave, la ética o la dignidad? No hay que olvidar que los partidos políticos presentan a sus candidatos a cabezas de lista con una carta de recomendación del Presidente o del Secretario General del partido que tanto monta. Toda esa ristra de votantes a lo que no conoce ni su padre. Quizá la madre, ¿por qué concurren a las listas? ¿Por convicción? ¿Por vocación? ¿Por generosidad? Porque no sirven para otra cosa.

Yo me pregunto siempre lo mismo. Si los cargos fueran obligatorios y gratuitos ¿tendrían igual atractivo y apetencia? Si se prohibiese compatibilizar un cargo público con otra actividad o profesión liberal, ¿habría la demanda que hay para acceder?

La ideología. ¿Qué ideología tiene cualquier político español? Soy del P.P. Soy del P.S.O.E. Soy de Podemos. Soy de Ciudadanos. Soy de Izquierda Unida o no. Soy de unos pocos y Díaz. Pues salvo estos pocos que son de Rosa Díez y no nos pasemos ahora a curiosear quien es y fue ella con su libro “Es lo que hay”, los demás son comunistas como Podemos, Izquierda Unida y parte del socialismo o previsores del porvenir como los de nombre y apellido catalán, o destrozadores del País como el P.S.O.E. o socialdemócratas como Montoro o de centro reformista que tras destrozar el PSOE al país, acabó con los españoles. Lo más curioso es oír a unos que sobra el Ministerio de Defensa, a otros que hay que legalizar la prostitución, a otros enfin que son de centro, izquierda liberal… Cada vez que abren la boca el dislate es mayor. Promesas electorales: Tierno lo dejó dicho: Se hacen para no cumplirlas y Rajoy lo dejó bien probado. Pero la mejor demostración de la frivolidad, inopia y desfachatez de los políticos es que para unas elecciones municipales y autonómicas prometen hasta bajar o subir, al final siempre aciertan, los impuestos. Y habrá quien se crea que en Cerezo de Arriba habrá unas normas y en Cerezo de Abajo otras distintas. O no se lo creen ni ellos.

Nos convocan a votar no a personas sino a afiliados a partidos con lo cual votamos a Rajoy o a Pedro Sánchez o a Pablo Iglesias o a Albert Rivera o a Doña Rosa Díez a través de unos mandados que han colocado ahí.

Así en Andalucía, el régimen socialista es siempre y lo será el más votado porque es el mejor repartidor de fondos, promesas, ERES, etc., y en Madrid, tres tesoreros del PP emplumados por intentar enriquecerse haciendo competencia ilícita a D. Amancio Ortega. No sigo hablando de corrupción porque nadie alude a las prácticas más corruptas de las elecciones:

a) La ilegitimidad de la ley electoral que permite que o votas a la caterva que te ofrecen o es nulo tu voto. Nadie habla de que la ley para tener fuerza de obligar ha de ser justa y legítima. Porque eso no paga traidores. Y traidores son todos los que confeccionan o apoyan la ilegitimidad de las leyes. Y así estamos gobernados mayormente por corruptos y traidores.

b) La indocumentada presencia de la mayoría de los candidatos que solo persiguen el aforismo: “dame pan e chámame can”. ¿Hay en el PP quien afirma que el que no esté a favor del aborto no cabe en el partido y cinco “desertores” son multados por ausentarse o abstenerse? ¿Dónde está la libertad de disentir? ¿Un partido es un órgano democrático o un recuerdo de Kim - Jumg – Um? Pero, ¿Qué vamos a pedir a quienes la ética, la honradez, el respeto y la dignidad se cuadran al si bwana por el dinero que cobran?

Libertad de conciencia, libertades públicas, opinión, expresión… Cuanto un medio político la castra estamos ante una dictadura, como decía Hanna Arendt por muy asedada que aparezca que al ser despótica causa más graves daños que la tiranía. Que alguien me diferencie la libertad de un miembro de las listas de un partido político de España de la de Venezuela, Cuba o China o Rusia, más a mano.

Hasta luego, donde comentaremos la Democracia electoral.