LOS DOMINGOS CON DOMINGO ( 9ª. Jornada)

Buen día este domingo 15 de enero de 2012.


A los oyentes de los Domingos con Domingo, salud, trabajo y libertad, aunque cada vez sea menos posible.
Cuando hace veinticuatro años George Bush Senior en plena propaganda electoral tras haber acabado su mandato Ronald Reagan, advertía que nunca de su boca saldría palabra alguna que hablase de subir impuestos, obtuvo un enorme avance encaminado a ganar las elecciones contra el candidato demócrata. Tuvo que iniciar y concluir la guerra de Kuwait lo cual le obligó a subir los impuestos y el incumplimiento de su promesa de no incrementar, es decir, el haber mentido, le costó la reelección. Fue presidente de un sólo mandato. Y le sucedió el innegable y virtuoso Bill Clinton.
Nadie en su sano juicio ni, incluso un tarado, que no sea un recalcitrante socialista, seguidor de Zapatero, puede negar que el ínclito ex presidente del gobierno ¡ay que fastidiarse! y su equipo de cerebritos, de los cuales dos luchan por hacer como Felipito Tacatún: “Yo sigo”, han arrasado el país y lo han dejado como un erial”. Tras disfrutar de una de las más fastuosas épocas de la economía hispana, cual tifón, tornado, tsunami o sismo de máxima potencia, asolaron la economía como infestaron el país de corrupción y de malquerencia sin un dato positivo ni una actuación que no fuese liberticida, ilegal, anticonstitucional, en fin antinatural. Pero este pueblo denostado, desorientado, ambiguo o epiceno, que debió u olvidar o guardar sus valores eternos bajo la faltriquera o el camisón de dormir, sustituyéndolos por el sano deporte de la holganza sinónimo del ocio porque llegamos al real convencimiento de que si Felipe V gobernaba desde la cama, no hay razón para que los súbditos de su sucesor de la dinastía Borbón no puedan vivir sin dar palo al agua, o sea, sin utilizar ese oprobioso deporte propio de esclavos o súbditos de vetustos feudos : el trabajo.
Un régimen socialista arruinó el país. Las mentes pensantes. El esfuerzo del trabajo. El concepto de sacrificio incompatible con el Estado de Bienestar. Y desde hace meses la prensa viene avisando del descalabro socialista y el consiguiente gobierno absoluto del PP al parecer de algo indefinido e indefinible como partido de centro reformista. Tan creído se lo tenían tirios y troyanos que parecía que actuaban desde hacía meses como partido de gobierno y oposición aunque en los últimos tiempos eran más dos partidos de oposición ante el desgobierno que ofrecía el teórico “gobierno” más bicéfalo o acéfalo que, como decían los griegos, con kefalé.
Al final gana el previsto y la premisa del líder fue que aquí primaba el empleo, que se suprimiría gasto público y que no habría subida de impuestos. Esa premisa concluyó con los botes victoriosos en el edificio de la calle Génova
Nombró ministros a gentes que más parecían paraguas o parachoques del líder que ideólogos con criterios. Y entonces, llegamos a saber que el ministro recaudador se confiesa socialdemócrata ¡El Willy Brand o el Helmut Schimdt hispano! ¡Ya quisiera! Otro genio del gremio de Olaf Palme que fueron los monitores de la ruina europea. Pero ¡cosas veredes!
Es decir, que el candidato durante años a la Presidencia del Gobierno del Partido Popular, el menos valorado y estimado por la opinión pública de todos los candidatos con aspiraciones, dos veces derrotado en las urnas por el peor presidente desde 1975, fue arropado por los miembros –barones y baronesas- de su partido de modo incomprensible y ¡bingo! la inepcia, impericia y nefasta gestión del Presidente saliente lo aupó a la Jefatura del Gobierno.
Pues esta joya de la corona hispana que no da la cara ante el pueblo, independientemente de que las medidas adoptadas “prima facie” tengan defensores y detractores, quizá más de los segundos que de los primeros, ha comenzado su mandato mintiendo al pueblo tanto al que lo votó como a quien no lo hizo. Que pueden buscar sus corifeos las artimañas, disculpas o excusas que entiendan procedentes pero han mentido. Y no sólo han mentido alevosamente haciendo lo contrario a lo prometido sino que han tratado de justificar su mendacidad con algo que conocían desde tiempo atrás. Que el déficit era del 8% en lugar del 6%. Si es cierto que lo conocían era imprescindible decirle al pueblo que era superior el déficit al previsto y, en su caso, justificar a sus votantes el porqué de las medidas a adoptar. Y con el respeto debido a la Señora Vicepresidenta y Ministra Portavoz –ella aunque sea la voz de su amo, pues no es sino una funcionaria del Estado- por oposición, cierto aupada a un cargo político pero sin cualificación para abordar temas económicos y sin poder de suplantación del Presidente de quien, además, opinaremos igualmente sobre su cualificación aunque se ha arrogado la Presidencia de la Comisión delegada de Asuntos Económicos.
A la manifiesta falacia de su inicial actuación uno cree que existe una larvada cobardía porque el responsable de un Gobierno que engaña se entiende que debe tener redaños, arrestos o lo otro para salir dando la cara a explicarlo. Lo contrario no sólo no lo deja como se ha dicho sino que, además, lo lleva a que nadie le crea una palabra de cara al futuro y menos aún cuando el Ministro Socialdemócrata –variedad antigua del socialismo- prometa que al final de la legislatura se pagarán menos impuestos.
¿Mintió en algo más? Pues sí, no ha anulado las subvenciones a empresarios, sindicatos y partidos políticos como se habían comprometido. Pero claro, ¿de qué van a vivir los partidos si no tienen el “chollo” de la subvención? ¿Más cosas? Iremos viendo.
Nos encontramos con el Presidente de Gobierno con menor consideración personal a nivel popular. Aunque la filosofía del opúsculo iba dirigido al comunismo, recientemente ha aparecido de forma póstuma un ensayo del recientemente fallecido ex presidente checo Václav Havel que titula “El poder de los sin poder”. Aunque esté dirigido a la invasión comunista de Checoslovaquia, la consideración que hace de los sin poder en una especie de prefacio (pág 9 del libro. Ediciones Encuentro. Traducción De Vicente Martín Pindado) la entiendo perfectamente aplicable a la “democracia” que nos han ofrecido tanto el anterior como el presente Gobierno.
Veamos, dice el autor que: “un aspecto atemoriza a la Europa Oriental, en Occidente lo llaman “disidencia”. Y dos párrafos más adelante pregunta: “¿Quiénes son en realidad estos llamados “disidentes”? ¿De dónde nace su postura y qué sentido tiene? ¿Qué oportunidades reales posibles iniciativas en que se congreguen los disidentes para salir adelante? ¿Es adecuado emplear el concepto oposición? Si es así, ¿en qué consiste realmente semejante oposición, cómo actúa, qué papel representa en la sociedad, qué espera y qué puede esperar? Como personas que están fuera de cualquier estructura del poder y en una situación de ciudadanos de segunda, ¿tienen los disidentes las fuerzas y la posibilidad para influir de algún modo en la sociedad y en el sistema social?¿Pueden, en definitiva, hacer algún cambio?
A partir de ahí entiende que “una reflexión sobre las posibilidades de los sin poder no es viable sino mediante una reflexión sobre el carácter del poder en la situación en la que estos sin poder actúan”.
En el supuesto de que vivamos en un régimen de monarquía constitucional democrático, sólo supuesto, es real que nuestra democracia no es con el pueblo y para el pueblo sino utilizando al pueblo a favor y para los partidos políticos. Estos son los grandes decisores de las vivencias de un país. Entonces, la única defensa del pueblo que vota es la confianza en los votados. Si estos mienten o engañan al pueblo ¿qué diferencia existe entre estos pseudo demócratas y los totalitarios? Y si de estos últimos el propio Václav Havel defendía: “La verdad como el arma más eficaz y corrosiva para combatir el totalitarismo y su funcional sarta de mentiras e imposturas” ¿Es qué no resulta absolutamente aplicable la afirmación para estos políticos mentirosos con su secuela de timadores o sisadores de ilusiones, esperanzas y proyectos?
Si tratásemos de dar una respuesta a las preguntas de Havel parece que había que comenzar preguntando es, si el pueblo que recibe las falacias del poder ¿es disidente o complaciente? Porque del mismo modo que se tenía a Rajoy como el candidato menos aceptado de todos los que se presentaban y obtuvo la mayoría absoluta es posible que hoy esos mismos que antes lo denostaban hoy lo adoren. ¡Mentira parece!
No obstante en el supuesto que hubiese un contingente de ciudadanos dispuestos a hacer oposición a una política tanto o más socialista que la que aplicó el propio partido zurdo, ¿por dónde deberían ir los tiros o sea, la popular oposición?
Tiembla uno solo de pensar que venganzas aparte, antes y después de la guerra civil, la valentía popular haya cedido al hedonismo, a la holganza y a la frivolidad, típicas de nuestra sociedad acomodaticia aunque haya cinco millones largos de parados y previsión de que se incremente esta cifra; de que España tenga los salarios y pensiones, también la productividad de las más bajas de Europa.
Ante eso, nada cambiará para que, en superficie, todo siga igual. Por ello, en España se ha calificado de “insumisión cívica”  las manifestaciones en recuerdo de las víctimas del terrorismo y sus familias. Pero nadie se ha atrevido a plantearse una insumisión fiscal o una exclusión de adquirir productos catalanes o una insumisión contra la discriminación lingüística. La razón que se oye generalmente es que nadie quiere manifestarse contra la ley. Pero la realidad es que el miedo democrático es la afonía que ahoga al ciudadano. “Prefiero vivir mal con tal de vivir tranquilo” es la filosofía mayoritariamente popular.
Cuando a uno le iniciaron una inspección fiscal, el inspeccionado le advirtió a la simpática y encantadora inspectora: Yo entiendo que usted tiene que hacer su trabajo que respeto desde este momento. Pero del modo más cordial quiero anunciarle que a mí, vivo, el Erario público no me saca un euro más de los miles que me ha sacado cada año. Mientras la golfería esté derrochando mi dinero –como el del prójimo- y yo a mi edad, tres cuartos de siglo, tengo que trabajar, sería injusto que yo colaborase a la estafa nacional y si doy una ayuda a un pobre no puedo hacérsela por banco por transferencia porque le cobraría impuestos. O justicia o insumisión. Nos sitúan poco menos que en la situación en que se encontraba Tomás Moro quien condenado a muerte por Enrique VIII de Inglaterra por delito de alta traición al no aceptarlo como Jefe de la Iglesia separada anglicana, recibe la visita de una de sus hijas pidiéndole que acepto lo que el Monarca le exige porque, además de decapitarlo a él, iban a quedar toda la familia en la miseria más absoluta al ser despojados de todos sus bienes. Su respuesta, contundente, no admitía réplica: “Haría con mucho gusto lo que me pides pues no es cosa de ponernos moralistas y, además, amo la vida. Pero esta vez, créeme, de verdad, no puedo”. Los últimos gobiernos de España: el de 2004 a 2011 y el que comienza su andadura han convertido la mentira en santo y seña de su actuación. Tal conducta y la situación del país nos traen a la mente aquellas palabras de Fernando García de Cortázar quien refiriéndose a Thomas Elliot dice que siguiendo al Eclesiastés hay un tiempo para la siembra y un tiempo para la cosecha, un tiempo para la desesperanza y un tiempo para la celebración, un tiempo para la dicha y un tiempo para la muerte. Amigo oyente, ¿en cuál de ellos te encuentras?
Yo creo con el referido autor que estamos en un tiempo en que la vida se nos ofrece a cambio de la bolsa cuando la verdad que somos y en la que consistimos, trata de ser comprada a cambio, nada menos de que, para seguir en pie sobre la tierra vivamos entregados a la incierta gloria de continuar respirando. Es decir, que se nos permite seguir sobre la tierra, eufemísticamente hablando, vivir si a cambio cargamos con el morral de la mentira, de la huida del trabajo, de la falta de valores humanos, de la pérdida, en fin, de la libertad.
La verdad y la libertad exigen defender nuestra ciudadela interior frente a las amenazas del fanatismo, del relativismo y de la fruslería y sabemos que una vida formada por un serial de actos rutinarios no es en vigor una vida libre, verdadera y auténtica. Nos están tratando de acercar a la filosofía de Camus cuando puso en boda de Calígula la frase: “Los hombres mueren y no son felices” y nos pretenden engañar con Sartre cuando decía: “El hombre es la suma de sus desgracias, un día piensa que la desgracia acabará, desaparecerá y entonces el tiempo es su desgracia”.
La bolsa que se nos ofrece hoy es a cambio de una vida inerte o vegetativa en lugar de racional y compendiosa de atributos positivos; o sinceridad o farsa. Yo personalmente ya he elegido.
¡Qué Dios nos ampare para superar este año! Yo no me veo ni con ganas ni con fuerzas para seguir!
Y como este programa debe concluir la semana próxima, el domingo día 22 tendrán ustedes algunas opiniones de mis jóvenes y expertos colaboradores por si les interesa saber que piensan gentes de una sociedad sana y competente.
Son las trece horas menos unos segundos, muy buenas tardes, muchas gracias por su atención y hasta el próximo domingo día 22 del corriente mes a las doce horas cuarenta minutos. Salud, trabajo y libertad.