LOS DOMINGOS CON DOMINGO ( 5ª. Jornada)

Buen día este domingo 4 de diciembre de 2011.  domingos con domingoEscuchar el audio

A los oyentes de los Domingos con Domingo, salud, trabajo y que sean libres o, al menos, que puedan sentirse así.

Se ha cumplido recientemente el centenario del nacimiento de un prócer ilustre e inolvidable mindoniense Don Álvaro Cunqueiro Mora-Montenegro y, en breve lo hará el trigésimo primero de su fallecimiento, el último día del mes de febrero de 1981. En un infernal día de invierno tuvimos el honor de despedir a, éste rey de la imaginación, de la quimera, pero también de la erudición y de la cultura.

Afortunadamente, el ex Ministro de Cultura de un Gobierno de Zapatero, César Antonio Molina, ha tenido el buen gusto de escribir un artículo sobre él el pasado 19 de noviembre aunque su alumbramiento tuvo lugar el 22. Y digo que es de agradecer porque al ilustre Cunqueiro lo machacaron tachándolo de profranquista y por ello fue suficiente e injustamente menospreciado y preterido aunque hubiese ganado el premio Nadal por “El hombre que se parecía a Orestes”. Magnífico vate pero quizá mejor prosista bilingüe en castellano y gallego en los que impuso su ley, un fuera de serie.

No obstante, creo es más de agradecer al propio César Antonio Molina la publicación de ese libro-recopilación de artículos del propio Maestro Cunqueiro titulado “La Bella del Dragón, de amores, sabores y fornicios”, donde nos ilustra con artículos de la serie “Sal y Pimienta” con una variadísima exposición de especias, anécdotas, comidas, bebidas, en fin, todo un arsenal de conocimientos gastronómicos preludio de aquella colaboración con José María Castroviejo sobre cocinas y pucheros caseros.

El pasado domingo 27 del corriente publicaba la Voz de Galicia un artículo de Nacho Mirás en el cual indicaba que en el Restaurante del grandísimo cocinero Pedro Roca en Santiago –nuevo santuario gastronómico- se habían reunido con el anfitrión, sus colegas Marcelo Tejedor que recuperó justamente su estrella Michelín, Flavio Moganti y Chef Rivera para elaborar hasta diez platos favoritos del gran escritor del que el periodista Miguel Vila llegó a decir, entre otras cosas, que “Cunqueiro es el escritor más importante de la literatura gallega del siglo XX con la capacidad que tenía del manejo del idioma, tanto en castellano como en gallego. Aunque dice primero que a pesar de que “estemos acostumbrados a pensar en que todo en Cunqueiro es imaginación no es cierto, reconoce que en la obra “Si el viejo Sinbad volviese a las Islas” la imaginación sí supera con creces la realidad”

Personalmente mantengo vivas diversas anécdotas de nuestro amigo desde la recomendación de que en vez del fijador Baron Dandy debía usar como fija, que no crece-pelo, enjundia del Capón de Vilalba –cuya feria, por cierto, este año tendrá lugar el día 18 de diciembre, domingo- hasta conseguir yugular una molesta gastroenteritis con cigalas cocidas (ojo, cocidas) y cuanto más grandes mejor, en la cueva de Betanzos ¿Sra. María tiene cigalas? ¡Cocidas, eh!. Pero no se puede olvidar su generosidad, con ocasión de pronunciar alguna conferencia por la que había recibido determinada suma, la invitación que después efectuó para cenar, le había salido más cara que lo había recibido y así varias veces. No quiero obviar un dato que a mí, personalmente, me ha impactado. Hace años en una casa de antigüedades, estaba en venta un cuadro cuya firma lleva la de Álvaro Cunqueiro. El ya había fallecido. No lo dudé un instante. Lo adquirí. No recuerdo cuanto costó, cual fue el precio que me pidieron. Para mí un trabajo del maestro era siempre un regalo. Lo compré. Orla en lugar preferente en mi modesto despacho. Amigos y colaboradores míos indagaron, preguntaron, incluso a uno de sus hijos. Tengo el documento que atestigua que uno de sus herederos afirma que su padre nunca pintó un cuadro. Debo creerle. Pero hay una realidad, sea o no su firma, el cuadro al dorso dice: “Álvaro Cunqueiro. Interior, casa de la abuela en Orense”. El hijo del maestro es voz autorizada. Pero uno, imitando al gran imaginativo quiere creer, quiere imaginar que el genio de la escritura lo ha sido también del arte de Leonardo da Vinci; de Miguel Ángel.

Eterna memoria para el gran Álvaro Cunqueiro aquél que llamaba a Valle con el título de “Nuestro Señor Don Ramón del Valle Inclán”.

Pasada la primera semana tras las elecciones, el gallinero socialista anda revuelto, no para de inundar páginas y páginas de informativos orales y escritos. El partido ganador, en cambio, transcurrida la primera semana de su éxito continúa opaco. No se deja oír, ni ver, ni sentir. Pero, aún sin fe, sobreabundamos de esperanza en que tengan la caridad de acordarse de que quien los eligió fue una parte importante del pueblo, precisamente esa que les depositó su confianza no va a tener otra oportunidad como colectivo de decir nada hasta que les vuelvan a pedir el voto en otra convocatoria electoral.

Que el pueblo no sabe de ni de primas, ni de déficit, ni de PIB ni de PIG, los periféricos: Irlanda, Italia, Portugal, España, Grecia. Sabe que los precios suben, que los sueldos y pensiones merman y que llegar a fin de mes ya no es problema sólo de enero y su cuesta, que son doce cuestas al año y los señores diputados que ya han empezado a cobrar según dicen su modesto salario desde el 21 de noviembre debieran justificar sus emolumentos porque, de momento, no tienen consideración de comisiones.

Ha sido noticiable que la liberal Presidenta de la Comunidad de Madrid había licenciado al Secretario General del PP madrileño, según se dijo para renovar el partido. A tal fin nombra como Secretario renovador al Vicepresidente, Consejero, Portavoz, etc. aún (no tiene todos los cargos) que aquél llevaba más tiempo en el partido que el saliente. Renovaciones modelo Rubalcaba.

Uno, cuando se autotitula como liberal convencido lo hace refiriéndose a la libertad de espíritu y de pensamiento no al neoliberalismo capitalista competitivo hasta la destrucción física, moral, en fin, humana del rival o del contrario basándose en la única premisa del poder, sea a través del dinero, de la política o de cualquier otro medio de dominio sobre los demás. Aquí está la clave del concepto de libertad que conlleva casi simbióticamente el de derechos humanos.

Nunca se ha oído hablar tanto de libertad y de derechos humanos como ahora y nunca, con los medios que hoy existen en el mundo ha habido menos respeto por ambos términos. Pero esta afirmación resulta muy fácil de soltar, de decir y de seguro que va a ser negada, desmentida y combatida con furor precisamente por sus más conspicuos defraudadores.

La humanidad en los últimos cien años, más o menos, desarrolló una tal evolución científica que podemos decir que ha transformado el mundo. Antes los Arquímedes, Galileo, Newton, Laplace y tantos más sentaron unas bases muy sólidas para el desarrollo humano. Sin embargo, fue el descubrimiento de la energía eléctrica, de la luz lo que alumbró toda la evolución y desarrollo de la humanidad, ciertamente acompañada del petróleo, del gas natural, de la energía atómica hoy de las alternativas eólicas y solares ambas carísimas, pero la energía eléctrica ha sido la pieza clave del desarrollo de la moderna civilización hasta el extremo de que aún hoy, su falta o déficit produce consecuencias tan lamentables, en países poco desarrollados, como que su falta en un hospital, producirá la muerte segura de muchos enfermos. Si energía eléctrica no puedes ver la TV, no puedes encender la luz de noche, no arranca el coche, no estallan las bombas que colocan los terroristas, en fin la caraba.

Toda esta evolución viene acompañada de una paralela mejora de la calidad de vida de las personas en casi todos los campos y, concretamente, en el campo de los derechos y libertades. Pasada la Edad Media e incluso la Moderna, la primera cubierta por el dominio eminente de la Iglesia, única Institución en la que existía la cultura y por tanto el saber, la ciencia de la época y la segunda cifrada en el Renacimiento donde la idea del poder temporal fue santo y seña del dominio del mundo conocido que se traducía en el conjunto de mandamases y en el resto que tenía que obedecer hasta los propios modos de la esclavitud.

Tuvo que producirse un hecho traumático, cual la Revolución Francesa con la toma de la Bastilla y la decapitación de una serie de personas, para que, por primera vez en la Historia, desde un muy antiguo y olvidado mandato, “amaos los unos a los otros” que ni quien tenía obligación directa de cumplir lo hacía, hubiese de oírse aquello de que todos los hombres nacían iguales, que no se podía distinguir entre las personas por razón de raza, color, religión y sexo, que todos eran iguales ante la Ley, que libertad, igualdad y fraternidad, etc, aunque estos se olvidaron de añadir a la “liberté, egalité, fraternité”, la expresión primordial “legalité”.

Luego vinieron una serie de disposiciones legales especialmente en la naciente USA, donde se dispuso, con distinto éxito, la abolición de la esclavitud, no olvidemos a los cuáqueros ni al buen pueblo de Virginia, El Tratado de Roma, a continuación de las declaraciones de derechos de la ONU y después nos vinieron vendiendo la moto de una Constitución Europea.

Total, que desde hace más de doscientos años se viene insistiendo en la igualdad de derechos de las personas, en el derecho a las libertades públicas y privadas; en el derecho de los pueblos a decidir sobre su propio destino y en los derechos humanos, censurando su abuso, castigando su incumplimiento…. leyes cual escombro, discursos sobre el tema, opiniones preciosísimas sobre o bien que queda la cuestión y, sobre todo, lo democrático que resulta todo ello.

No recuerdo quien fue, pero alguien dijo: ¡Libertad, cuantos crímenes se han cometido en su nombre! En nombre de la libertad hemos asistido y seguimos asistiendo a la destrucción de vidas y haciendas en países donde nadie debía de haber entrado. ¡Oh, Afganistán!

¿Nos hemos planteado alguna vez si al socaire falaz de una pretendida instalación de la democracia en países antagónicos a ella, de la defensa de las libertades públicas son curiosamente los que al pretender destruir el terrorismo de modo directo o indirecto lo han ido fomentando?

En líneas generales cualquiera que sea el punto de partida, las denostaciones de los infractores, falsos defensores de los derechos y libertades, van a ser profundísimas o simplemente pasan del tema porque los que no tenemos voz no molestamos y no les interferimos para nada en sus sofísticas soflamas.

El mayor sarcasmo que produce toda esa pléyade de golfos dedicados a la política es que llegan al poder con el marchamo, el pedigrí, de demócratas. Se les llena la boca como si estuviesen comiendo papas, papas de arrandas, de autodenominarse demócratas y lo único que han hecho es postularse dentro de un partido por conveniencias, intereses, compras y ventas de favores y de concesiones, de prebendas, regalos, promesas, atenciones, saldos de deudas, etc. y, al amparo y socaire de dicho partido político, a través de listas cerradas, obtener una serie de votos, la mayor parte de los cuales es voto cautivo o mercenario con lo cual ya han obtenido la tarjeta de identidad que los consagra como representantes populares democráticamente elegidos, ungidos e investidos por las urnas.

A partir de ahí, cada quien empieza a prepararse el futuro personal, familiar, incluso tribal porque hay que cubrirse las espaldas ante determinadas eventualidades. Pero lo cierto es que lo del servicio al pueblo, lo de responsabilidades cara al pueblo, lo del bien común, lo de la defensa de los derechos humanos, el mirar por los más desfavorecidos, todo ello se refiere realmente a lo de aquel enlace sindical, venido a representante en las Cortes Generales como diputado, invitando a un viejo amigo a cenar: “¡Oye amigo, esto es la leche! Mira, chaqueta de Cheviot, tarjeta Visa Oro para comer en el Palace, para invitar a quien quieras; no hay límite y todo lo paga el Congreso –el sueldo y las dietas, íntegras al bolsillo- Oye que yo mato a quien pretenda echarme de este chollo”. No decía porque no se había parado a pensarlo –pensar, ¿para qué?- que quien lo paga todo es el pueblo.

No voy a ocultar que en plena ebullición o efervescencia de los Partidos para la confección de las listas, comparecen muchas personas ante los comités electorales, pidiendo, suplicando, mendigando un puesto en aquéllas, con posibilidades, porque “me van mal las cosas y, por lo menos con el sueldo arreglo mi vida”.

Estos hechos reales, verídicos son una mínima muestra, un pequeño escaparate de cómo funciona el sentimiento democrático de muchos de nuestros representantes en las distintas administraciones públicas: central, autonómica o municipal. Para un ingenuo, bien pensado, hombre o mujer de bien, los 99 restantes son perros de presa, sin el menor interés por la res pública, sin el menor conocimiento de otros temas que no sean sus propios negocios.

Esta panda de demócratas cuando llega la hora de tomar decisiones siguen fielmente la doctrina del capo, del “boss”, del caudillo, del guía, del gran timonel, del “führer”, del padrecito, del presidente, del jefe de gobierno, del “prime minister”, del “cabalieri”, del “conducator”, en fin de cualquier manda más del que mercenariamente depende. Y esto mismo que hacen los políticos en cada partido, lo hacen los periodistas respecto a aquéllos santones.

 

EPÍLOGO

 

Reiteramos nuestra afirmación al concluir el programa de que no pretendemos ser exclusivistas ni monopolizadores del mismo.

Deseamos la participación de los oyentes y para ello les recordamos que pueden dirigirse a la página de domingo@elcolordeviajar.es.

Finalmente, como premio a su fidelidad, nuestro despacho profesional goasrico@teleline.es, a la primera consulta que nos llegue de nuestros oyentes, dará respuesta gratuita a través de estos micrófonos o de modo personal si así lo deseasen.

Respecto a cualquier posible duda acerca de las explicaciones de Julio Rico pueden dirigirse al citado correo electrónico o a la www.goasrico.es.

Si no han podido oír el programa y desean hacerlo, lo conseguirán en “galiciadigital.com” o bien en “la pestaña de LOS DOMINGOS CON DOMINGO de dicho portal”.

Son las trece horas menos unos segundos, muy buenas tardes, muchas gracias por su atención y hasta el próximo domingo día 11 de diciembre a las doce horas cuarenta minutos. Salud, trabajo y libertad.