LOS DOMINGOS CON DOMINGO ( 3ª. Jornada)

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Buen día este domingo electoral 20 de noviembre de 2011.

A los oyentes de los Domingos con Domingo, salud, trabajo y que sean libres, y si no pudiesen que intenten al menos sentirse como tales.

Es normal que en una fecha como ésta estén la inmensa mayoría de nuestros oyentes ejerciendo su derecho constitucional de votar y, respetando la jornada de reflexión que fue ayer, voten bien mirando a quién. Justo lo que algunos ya hemos hecho.

Con ese deseo hoy nos proponemos empezar a contarles algo que la escasez de tiempo días pasados nos lo impidió y es el apartado

Escribíamos ayer

Días 20 a 25 de septiembre de 2010, actualizadas entre el 4 y el 11 de2011 de igual mes: LUCERNA, ciudad de aproximadamente 80.000 habitantes. Corazón de Europa, Confederación Helvética. Capital del Cantón del mismo nombre. Restos de muralla en buen estado de conservación. Erigida junto al Lago de los Cuatro Cantones está enmarcada entre el Pilatus, la Rigi y el Bürgenstock como altitudes más destacadas. Su seña de identificación es la escultura del León en recuerdo a la Guardia Suiza de Luis XVI pasada a cuchillo por las turbas durante la Revolución Francesa. Entre sus más destacados monumentos están los dos puentes de madera: el viejo, el antiguo, el original que está decorado con motivos religiosos de una época de peste porque la figura de la muerte está presente constantemente y el moderno o Puente de la Capilla de unos trescientos metros de longitud que está orlado en los altos en frontispicios situados a unos cinco metros de distancia por ambas caras donde se narra la fundación de la ciudad. En uno de sus tercios, el más próximo a la Ciudad Nueva, se halla emplazada la Capilla que le da nombre y es una pequeña torre octogonal muy chiquitina pero tradicional, con gran abundancia de telarañas.

Además de esos dos puentes, se ha construido entre ellos uno peatonal y después hacía el lago, el puente por el que transitan peatones y vehículos y que sirve de enlace entre Zurich y el túnel de 17 kms. de longitud bajo el puerto del San Gotardo.

En esta ciudad de religión oficial católica-romana como todo el Cantón de su mismo nombre aunque no es sede episcopal pues pertenece al Arzobispado de “Chur” o “Coire” según el idioma que se use, destacan dos templos: uno, que llaman la Catedral aunque no lo sea, de estilo más clásico y la llamada “Jesuitenkirchen” o Iglesia de los Jesuitas de un estilo barroco ciertamente impresionante y eso que no debemos olvidar que los Jesuitas como Institución estuvieron prohibidos en Suiza por la Constitución hasta hace pocas décadas. Es una joya artística aparte de los valores religiosos que encierra.

No podemos olvidar los magníficos complejos hoteleros y de restauración que se ubican tanto en la almendra como en los alrededores. El impresionante edificio del Gütsch en la cima de la Ciudad y Hoteles como el Balances, des Alpes, Metropol, Weggis, Montana, por citar algunos, son una muestra de la riqueza de dichos usos en la zona en una nación donde la restauración hotelera es un privilegio. No quiero dejar sin hacer una mención especial a mi buen amigo Esteban González titular del Restaurante Toscana en la ciudad, donde todos los años nos premia con lo más granado de la fábrica de Guijuelo. Este salmantino de origen, en una ocasión en lugar de escribir su apellido con todas las letras decidió abreviarlo, al uso español y puso en las tarjetas “Esteban Glez”, a partir de ahí quedó señalado como Herr Glez, el Sr. Glez. ¡Salud Esteban!.

Pues bien, con esta somera descripción de la villa, hay que señalar: en primer lugar, que no hay paro y en segundo término, que no hay crisis. Basta con recordar que en la primera quincena de septiembre, el Gobierno Suizo tuvo que decretar como cambio oficial Euro/Franco, el de 1.20 monedas suizas por moneda europea ya que en el mercado real estaba la paridad a 1.07 y llevaba camino de parificarse con la libra esterlina. Claro que Suiza no pertenece ni al Euro ni a la Unión, como el Reino Unido.

No se ve un solo “graffiti” en ningún sitio, ni un papel, ni una colilla, ni una caca de perro en el suelo. Sí avisos de que pueden robar el bolso si no se anda con ojo avizor. Los extranjeros más habituales eran los albano-kosovares ocupando puestos de trabajo que los suizos no apreciaban. Hoy ya vuelve a haber muchos españoles como en los años setenta pues como saben trabajar, y allí lo hacen –no se conoce la figura del liberado sindical- están encantados con ellos y ya hay gallegos en diversos gobiernos de la Confederación. No faltan otros europeos orientales como bielorusos, uzbekos, kazajos y algún otro islamita pese a lo cual, en referéndum, acordaron los suizos no autorizar minaretes en las mezquitas y, probablemente, ninguna mezquita más. El difunto Gadafi que solicitó hace poco tiempo la desintegración de la nación Suiza entre Alemania, Francia e Italia, guardaba allí cuantiosa intendencia personal. A éste para gastos en el otro mundo seguro le metieron en la fosa un cheque en blanco como al judío del cuento.

Hay también individuos e individuas de raza negra. La verdad es que no muchos, pero ofrecen aspecto de integrados y no se aprecian guetos, ni que se dediquen a la mendicidad ni a la delincuencia, tampoco a la venta callejera.

Entre otros atractivos, el mercado de joyas y relojes es muy sugerente y cuando andábamos por allí, todos los días observábamos como el céntrico edificio singular de la firma Bücherer está permanentemente plagado de japoneses. Nuestra expresión “el millón de japoneses” se refiere a los que todos los días de la semana, a la una de la tarde en primera sesión y a las seis o seis y media en segunda, abandonan el edificio de la citada firma cargados de bolsas con los productos adquiridos. Una recua de autobuses va llegando y situándose en la plaza sita frente al edificio y entre todos van evacuando la riada de orientales que abandonan la megatienda y de la que seguramente son portadores de objetos de los que sin duda algunos lo son para uso propio pero, además, con un profundo sentido del marketing, otros para venderlos a su llegada y así reducir en lo posible los gastos del viaje.

Huelga decir que en la firma Bücherer trabajan muchos empleados japoneses, más bien japonesas y, en general monas y dotadas desmintiendo aquella frase de un Jesuita español avecindado en Tokio: “Señor ¿qué han hecho estas pobres mujeres para no tener nada ni por delante ni por detrás?” Se ve que los repartos desiguales y las economías sumergidas existen en todas partes.

Por fin quiero relatar la afinidad de los japoneses con Lucerna. El puente de madera de la Capilla, hace pocas décadas se quemó más o menos en su mitad, justo la que asomaba hacia la Plaza del Ayuntamiento y el muelle de los hoteles, ardió de un modo fortuito por una colilla irresponsablemente abandonada, al parecer en una lancha amarrada a él. Se emitieron unos bonos para su reconstrucción popular que no fueron suscritos en abundancia porque se decía que las parejas de japoneses que cuando se casaban venían a fotografiarse al puente, sufragaron gran parte del coste de reconstrucción del emblemático “Brücke der Kapelle”.

 

 

Días 4 a 12 de octubre de 2010 que actualizados a iguales fechas del 2011.

Lugo, ciudad de aproximadamente 80.000 habitantes. Capital de uno de los siete antiguos reinos de Galicia. Muralla romana bimilenaria. Fundada por el pretor Marco Fabio. Nominada como Lucus Augusti. Catedral de los siglos XII-XIII. Sede episcopal católica-romana e incardinada en la Archidiócesis Compostelana. Con el privilegio de la exposición perenne del Sacramento, tiene un bello edificio singular que es la sede municipal. Iglesias de cierto abolengo y tradición especialmente San Froilán y la Nova, ambas intramuros. Hoteles de prestigio (Gran Hotel, Méndez Núñez, entre otros) pero sobre todo una gastronomía envidiable en sus magníficos y abundantes restaurantes que la llevaron a que se instituyese el eslogan “… y para comer, Lugo”. Si en Lucerna recordé a nuestro amigo Herr Glez, Esteban, aquí en Lugo no pararía de citar nombres de grandes restauradores y aunque estoy seguro de que quedaré mal con alguno, prefiero citar sólo nombres de restaurantes capitalinos intramuros de los que conservo gran recuerdo y afecto: España, Alberto, Verruga, Campos, La Barra y mil disculpas por posibles omisiones involuntarias. Si, además, nos fuésemos al extrarradio, no acabaríamos nunca. Así que hasta aquí llegamos.

En las fechas citadas con la mayor intensidad, aunque se mantengan algunas de las provisionales tiendas abiertas todo el mes, se celebran las fiestas patronales de San Froilán -5 de octubre- que oficialmente concluyen el domingo siguiente, conocido inequívocamente como “O domingo dos mozas”, el domingo de las chicas.

Al fondo del parque dedicado a la inmortal poetisa galaica Rosalía de Castro, se instalan previa subasta efectuada ante el Ayuntamiento, alrededor de seis casetas con su propia cocina cada una y al frente de cada cual, vía en medio, se instala otra caseta en la que exclusivamente se cuece el pulpo –polbo, con b alta en gallego- para que el público que accede a cada caseta tenga su propia intendencia del sabroso cefalópodo.

Mil atracciones feriales atronan las calles de acceso a las casetas con tómbolas, puestos, tiendas, con un ruido infernal que impide comunicarse.

A mi me recuerda el insufrible ruido de mi época juvenil en salas de fiesta con unos altavoces cuyos decibelios rompían tímpanos y destruían neuronas. Aunque debo confesar que la peor sesión de ruido destructivo la sufrí –tengo testigos presenciales- en Paris hace años en la Avenida de Stalingrado el día del Orgullo Gay con motivo de la caravana que los y las y les –era en Francia- pusieron a desfilar con una plataforma de unos seis ejes sobre la que, acompañado de varias y varios y “various” supongo que todos/as gays/lesbianas, destacaba la presencia de un potente “noir à poil” como abanderado. Y en el centro de la plataforma una máquina que emitía un brutal ruido pero de una penetrante –llamar música a aquello sería un insulto- percusión que a algunos nos obligó a volvernos de espaldas y apretar con fuerza el vientre porque parecía que iba a reventar el paquete intestinal.

Total, que historias aparte, Lugo por San Froilán intenta emular a los parisinos orgullosos gays.

Por si toda esa jocunda y ruidosa celebración no supusiese atractivo suficiente –aunque con el debido respeto algunos prefiramos huir de tanta algarabía, las fiestas albergan un fenómeno social que a nuestro modesto entender, exige, requiere, demanda una postura responsable y reflexiva de las llamadas autoridades. Me estoy refiriendo a los espacios públicos de la vida ciudadana. Durante los días mencionados

Lugo, con la aquiescencia de trasnochados progres, se asemejó a cualquier Capital de Nación Subsahariana: Mali, Burkina Faso, Senegal, Nigeria. Sus habitantes - islamistas mayormente - se desplazaron a la Ciudad del Sacramento y procedieron a su toma pacífica pero ocupacional. Intra y extramuros, aceras, paseos, bulevares, plazas y cualquier esquina donde cupiese una mugrienta manta, allí estaba extendida y llena de basura y hediondez en forma de bolsos, abalorios y demás porquerías en honor a la ciudadanía.

Es tan denigrante el espectáculo que resulta aconsejable obviarlo. Pero el menosprecio a las personas, al medio y a la economía exigen un, cuando menos, sucinto comentario.

La discriminación con que la progresía y demagogia gobernantes trata a los autóctonos respecto a los foráneos es absolutamente censurable. Ciudadanos que pagan impuestos de modo religioso, tasas, de modo en ocasiones excesivo, se admiran como la gleba subsahariana les hace la competencia en sus narices respecto a sus productos. Aun en el supuesto de que fuesen idénticas mercancías y precios, siempre ganará menos el pagano contribuyente. Cada euro que recibe un subsahariano es un euro que se resta a un contribuyente autóctono.

La ocupación abusiva que de los espacios peatonales se hace por los miserables visitantes (entendiendo el adjetivo como indicador de miseria) atenta contra el normal discurrir del público por las vías ciudadanas de comunicación. Es algo nunca visto y difícilmente imaginable.

Pero lo peor, lo más denigrante a nuestro juicio, es la explotación a que se somete a estos innumerables ciudadanos del continente de la “Negritud”, que tan poéticamente cantó Leopoldo Sédar Senghor, por parte de las mafias que les suministran toda esa basura que apenas refleja una impresentable copia de un producto caro, lo que conlleva una estafa o, cuando menos, una tomadura de pelo a muchos ignorantes compradores que, aun sabiendo que aquello que ve tirado en el suelo sobre una manta, no es auténtico, no llega a creer que es tan malo como lo es en realidad. ¿Sabe la gente que un bolso de Louis Vuitton p.ej. puede costar entre 1.000€ y 3.000€ y ahí le piden 20€ y si regatea se lo dejan en 10€ o en menos aún? Pues hemos podido comprobar personalmente que muchas personas ignoran el valor del producto auténtico.

Nuestra sociedad sigue viviendo silente ante tanto abuso, ante tanto avasallamiento, y no parece tener capacidad de reacción. Yace dormida como si reposase en una cuna de pétalos de rosa, rodeada de placeres mil, oyendo música de Albinoni y soñando con el nirvana o haciendo ejercicios Zen para no enterarse del trágico mundo en el que vive, no para desesperarse, sino para esforzarse para cambiarlo y hacerlo mejor, entre otras formas, arreglando la miseria de los negros del San Froilán, arrinconando y asfixiando a las mafias que los explotan y liberando las vías urbanas para disfrute y aprovechamiento de los sufridos peatones. Procurando, en fin, ser todos más libres, menos dependientes y más eficaces y eficientes.

Por si cupiese la posibilidad de que alguien suspicaz y todavía bien intencionado tuviese algún tufo de esa enfermedad llamada racismo de la que esperamos hablar algún día, les cuento:

24 de febrero de 2011. Embajada de España cerca de la Santa Sede. Anfitriones: Su excelencia el Embajador y Sra. me refiero a Don Francisco Vázquez católico y socialista. Oferente: La Cofradía del Capón de Villalba. Invitados: Jerarcas de Ordenes Religiosas. Sobremesa: un Superior General de una Congregación religiosa narra sus vivencias del África Subsahariana, es decir el África negra, de donde acaba de llegar. Cuenta y no para las calamidades de aquellas gentes, niños hambrientos, enfermedades, algo que a cualquier ser humano sobrecoge, rompe el alma. Y todo es verdad. La clerecía se conmueve y, unánime predica que hay que ayudar. Uno, en su maldad, apologa que es realmente indignante e imperdonable que todo eso ocurra. Que resulta increíble que los políticos hayan permitido ese estado de cosas. Pero cree que a un país como el nuestro con cinco millones de parados, más de un millón de familias con todos sus miembros en paro hasta que se resuelva nuestro problema no debemos atender otros frentes. Que los dirigentes respectivos dejen de robar y se preocupen de sus gentes. Y dice otro prócer religioso: “Pero hay que acordarse de ellos” – “Por supuesto Pater, en nuestras oraciones”. La caridad bien entendida empieza por uno mismo y su prójimo.

 

-Cuña publicitaria y música-

 

Hoy sabremos cómo ha quedado la balanza electoral. Nosotros como el viejo dicho, “agua le pedimos a Dios y a los políticos nada”, porque venga quien venga a gobernar como el refrán: “quien parte y reparte para sí parte la mejor parte”. Pero sí sabremos con cierta aproximación, cuántos estómagos agradecidos, fanáticos, pesebristas, aprovechados y expectantes, también ilusos e iluminados existen en nuestra querida España. Estadísticamente, claro, y después trataremos de saber y poder explicarlo.

Después de las elecciones, la pregunta que nos embarga es: “¿seremos todos más libres, menos dependientes y más eficaces y eficientes?”

 

EPÍLOGO

 

Reiteramos nuestra afirmación al concluir el programa de que no pretendemos ser exclusivistas ni monopolizadores del mismo.

Deseamos la participación de los oyentes y para ello les recordamos que pueden dirigirse a la página de domingo@elcolordeviajar.es.

Finalmente, como premio a su fidelidad, nuestro despacho profesional goasrico@teleline.es, a la primera consulta que nos llegue de nuestros oyentes, dará respuesta gratuita a través de estos micrófonos o de modo personal si así lo deseasen.

Si no han podido oír el programa y desean hacerlo pueden en:  LOS DOMINGOS CON DOMINGO

Son las trece horas menos unos segundos, muy buenas tardes, muchas gracias por su atención y hasta el próximo domingo día veintisiete a las doce horas cuarenta minutos. Salud, trabajo y libertad.