Hoy 03-01-11

03 Jan

Comienza el año nuevo lectivo y, tras el descanso navideño trata uno de desperezarse para, al menos, en este improductivo país, hacer que trabaja. Dejo pues de ser liberado y voy a tratar de convertirme en productor, aunque mi producción carezca de utilidad o eficiencia para la mayoría.

 

Hoy la prensa nos ofrece, desde la derecha, ruido de cascos. Pero hay dos artículos, cada uno con su decálogo para el nuevo año, uno de un juez y otro de un historiador, además de filósofo y teólogo que creo merecen atención. Ellos son, el Juez, D. Enrique López y el otro, D. Cesar Vidal. Ambos en La Razón. Repito que , a mi juicio, merecen lectura, reflexión y probablemente, puesta en práctica. Pero, claro, dirán mis amigos, es cierto que estás escorando a la ultra-derecha. ¡Qué le vamos a hacer!

 

La ignorancia nos ofrece una opinión profunda de una dirigente, creo que la señora Valenciano quien llega a la conclusión de que la Iglesia practica la misoginia. ¡Qué le vamos a hacer, también! No sé si porque no apoya los matrimonios homosexuales o porque no hacen curas y obispos a las mujeres.

 

Pero a mí lo que hoy me preocupa más es porque empieza el año con un país en estado de alarma y, desde anteayer, sin poder fumar en ningún local público. Independientemente de que uno no fume, la única realidad es que este Gobierno de ultra izquierda sigue, poco a poco, con su táctica liberticida, ciudadanofóbica, procurando siempre –la vuelta a sus raíces y orígenes- coartando la libertad individual y, de paso, colectiva.

 

Que no se puede esperar otra cosa de un régimen prosovietizante. Es obvio. Que no cayó en el ostracismo aquella anecdótica expulsión de “Libertad, ¿para qué?” Cierto.

 

Pero lo incomprensible es que, al igual que se convocan manifestaciones multitudinarias a favor de las víctimas del terrorismo; del mismo modo que se producen manifestaciones públicas masivas a favor de la familia como la habida ayer en Madrid, no resulta entendible que no se convoquen otras reuniones o congregaciones populares contra la subida constante de impuestos, contra estas disposiciones liberticidas; contra la permanente pérdida de calidad de vida por incompetencia gubernamental.

La conclusión parece nítida: aquí sólo sale la gente a la calle cuando un líder la convoca: llámese el líder Rouco, Alcaraz, Méndez o Toxo. Sin liderazgo no hay protesta. Es por eso que el liderazgo hoy lo ostenta Rubalcaba y así, no hoy protesta posible. Nos gobierna el talento del antitalante en vez del talante del antitalento con lo cual el talento desaparece y deja paso a la mezquina y patética destrucción moral del estado de bienestar ya demolido económicamente.

 

Pero seamos optimistas. O, al menos, parezcámoslo. Sigamos desándonos un feliz año nuevo con luz, taquígrafos, agua, gas, teléfonos, carburantes, pensiones, jubilaciones, intereses bancarios, préstamos al consumo …………. y suma y sigue. No olvidemos: Feliz 2011.¿Para quién? Bingo